Entrevista con… Samia El Kharbachi,coordinadora de proyectos de la DDM - Zona Oriental

¡Buenos días! Háblanos un poco de ti, por favor

Me llamo Samia y soy marroquí, originaria del Rif. Nací en primavera de 1976. Soy licenciada en filología árabe por la Universidad Mohamed I de Oujda y en filología hispánica por la Facultad Pluridisciplinar de Nador. Desde pequeña me ha gustado mucho leer y realizar actividades al aire libre.

 ¿Qué te trajo a la Delegación de Migraciones? ¿Cuál ha sido tu trayectoria aquí?

Fue Sanaa El Ouriachi, amiga y compañera de trabajo (anterior coordinadora del equipo social), quien me animó a presentarme para la vacante de trabajadora social en la DDM, a finales de noviembre de 2018. En enero de 2019 pasé a coordinar el equipo social y actualmente ocupo el puesto de coordinadora de proyectos de la Zona Oriental.

 

Gestionar un proyecto como el de la DDM no debe de ser fácil… ¿Cuáles son, en tu opinión, los principales desafíos para el futuro inmediato?

Cierto, no es fácil gestionar un proyecto de gran magnitud como el de la DDM, pero tampoco es difícil. Juntos podemos. Para ello contamos con un brillante equipo de gestión y con extraordinarios equipos de intervención en toda la Zona Oriental.

Uno de los desafíos inminentes a los que nos enfrentamos es el de implementar un sistema de coordinación y articulación, por una parte a nivel interno, entre las zonas de intervención de la DDM, y por otra a nivel externo, entre la DDM y las diferentes instituciones que operan en el ámbito de la inmigración, a fin de ofrecer a las personas migrantes servicios integrales de asistencia y acompañamiento médico, social y psicosocial.

 

En tu trabajo diario, ¿qué es lo que más te gusta? ¿Algo especialmente difícil? ¿Qué te motiva a continuar sin tirar la toalla?

Lo que más me gusta en la DDM es el trabajo en equipo. Es un placer para mí formar parte de un equipo multicultural y puedo afirmar que, a pesar de los distintos rasgos identitarios de los miembros que lo componen, cada uno de nosotros se considera parte integrante del mismo colectivo, unido por una misión humanitaria. Lo más difícil es no poder responder a todas las necesidades de las personas migrantes.

Lo que me motiva a continuar sin tirar la toalla es el hecho de formar parte de una cadena humana que ofrece asistencia y protección a las personas más vulnerables.

 

Muchas gracias, Samia. Y mucho ánimo.

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